domingo, enero 30, 2005

Reflexión de domingo...

En el navegante (parte más que recomendable de El Mundo) he encontrado el siguiente artículo:

Comienza la campaña 'Niños e Internet: no permitas que hablen con extraños'

El caso es que ha abierto una pequeña rendija a un debate interno que hacia mucho que no me planteaba, la libertad de contenidos en la red. Esta claro que si, que no se le pueden poner muros al campo, y que sería cuanto menos peligroso restringir los contenidos llevados por el puritanismo (¿quien vigilaría a los vigilantes?) Pero una duda me ha asaltado, es muy fácil para nosotros, que crecimos y desarrollamos nuestros valores en casi olvidada era pre-internet, hablar de “lo importante es educar bien”, “es responsabilidad de los padres”, “prefiero tener la posibilidad de hacerlo y elegir por mi mismo”, etc, etc. Pero, ¿Qué pasa con todos esos niños cuya educación esta siendo dejada por sus padres en manos de la televisión, Internet, etc?

Esta claro que a nosotros no nos ha ido tan mal, y que jugar al “The way of the exploding fist”, Pac Man o Super Mario no ha hecho que vayamos repartiendo galletas a diestro y siniestro; tomando pastillitas de colores sin parar, ni comiendo setas para saltar mas alto y que las cosas fuesen mas fáciles (¿o si?)

El caso es que en cierto modo me intranquiliza pensar como puede afectar a un chavalito de menos diez años el ver escenas como el fecal japan (no os recomiendo buscar esto a no ser que tengáis mucho estomago…), un goatse de impresión, esos videos tan repugnantes que circulan por ahí de gente matándose, o algo a lo que no le daba importancia pero a la que empiezo a dársela: la pornografía. Siempre he sido de los que defendían que era puritanismo el intentar restringir el contenido erótico al que se veían sometidos los menores, a fin de cuentas nosotros crecimos con las pelis del Pajares y no nos paso nada. Además me parece peor y mas antinatural las escenas de hambre y guerra a las que se ven sometidos los menores diariamente desde la televisión que un par de personas copulando (aparte queda el legendario video de el burro y las dos monjas) Pero, ¿Cómo afecta esto al desarrollo de nuestros menores?

No se, esta claro que estamos sin ninguna solución perfecta y tendremos que elegir la menos mala. ¿O es simplemente que ya estamos demasiado alejados de la “ultima” generación y ya somos unos puretas?

Como último detalle antes de abrir el debate solo recalcar una de las cosas que he escrito sin pararme a pensarlo “nuestros menores”, sin duda nos hemos hecho mayores.

Hagan juego señores, aunque recuerden que al final siempre es la banca la que gana…