jueves, febrero 10, 2005

huellas digitales ¿únicas?

Chicago, 19 de septiembre de 1910. Thomas Jennings acaba de disparar dos veces a un hombre en la casa en la acaba de entrar a robar. Se encuentra a varias calles de donde ha cometido el asesinato cuando es detenido por la policía. Le encuentran un revólver y algunas manchas de sangre, que él justifica con una caída del tranvía. Aún no lo sabe, pero ha dejado algo en la casa en la que ha cometido el crimen que servirá para condenarle a muerte y le hará entrar en los libros de historia.

Unas horas antes de su muerte, el asesinado había pintado una verja junto a la ventana por la que entró Thomas Jennings, quien dejó en la pintura fresca cuatro huellas dactilares perfectas de su mano izquierda. Posteriormente, un tribunal acepta las huellas como una prueba válida para condenarle por asesinato y ser ejecutado en la horca. Fue la primera vez que las huellas sirvieron como prueba forense y así ha sido durante casi un siglo.

¿Qué es lo que hace que las huellas digitales sirvan como prueba inequívoca para identificar a un individuo? Su supuesta unicidad. Y digo supuesta porque ya son muchos los que opinan que existe una duda razonable respecto a esta cualidad de las huellas digitales. El problema está en que nadie ha demostrado científicamente que cada individuo tiene unas huellas distintas. Hasta ahora, no se han encontrado dos iguales (que se sepa) e incluso gemelos idénticos las tienen distintas. Pero eso no asegura que algún día no aparezcan dos individuos con el mismo dibujo en las yemas de sus dedos. Podemos decir que, simplemente, hasta ahora no se han encontrado.

Para explicar esto, imaginemos que en una bolsa metemos diez bolas, ocho de colores distintos y dos de color negro. Si tras sacar nueve bolas vemos que cada una es de un color podríamos afirmar, erróneamente, que todas las bolas de la bolsa son de distinto color. Este error lo subsanaríamos sacando la última bola (que es de color negro), momento en el que descubriríamos que estábamos equivocados. Por tanto, la única forma de saber que las huellas son únicas sería tener una base de datos con las de todos los habitantes del planeta, cosa que se me antoja imposible.

Por tanto, no es posible afirmar que una huella digital pertenece a cierto individuo con un 100% de seguridad. Ni siquiera existe hoy en día una estimación de la probabilidad de que dos individuos tengan huellas idénticas o de los errores derivados de la identificación (que no son pocos). Sin duda, esta probabilidad debe ser muy baja, pero teniendo en cuenta que en ocasiones puede servir para condenar a muerte a una persona, quizás habría que tenerlo en cuenta.

Más información:

1 opiniones:

A las 2/10/2005 04:02:00 p. m., Blogger Irra dijo que...  

Añadir solo otro detalle, cuando se contrastan huellas no se contrasta la huella entera, sino una serie de puntos (10 o así, no estoy muy seguro), es una técnica similar a la del ADN, en la que solo se contrastan unos 15 puntos de distintos cromosomas. La efectividad de estos métodos estriba en que la probabilidad estadística de que dos personas coincidan en esos puntos es de uno entre mucho mas que la población de nuestro desastroso planeta tierra.

Pero claro, sigue habiendo una posibilidad...

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