martes, marzo 29, 2005

Crítica: Habana Blues, tremenda película

El sevillano nacido en Lebrija Benito Zambrano sorprendió a público y crítica en 1999 con su opera prima Solas. Con poco presupuesto y una historia sencilla hiló una película conmovedora y llena de fuerza vital. Después dirigió la miniserie para televisión Padre Coraje, protagonizada por Juan Diego. Ahora nos llega una producción en la que ha contado con más presupuesto, pero que comparte con Solas la forma en que toca la fibra sensible del espectador.

Como habrá podido suponer, Habana Blues transcurre en La Habana, capital de Cuba. Los protagonistas son Ruy y Tito, dos músicos que luchan por sobresalir del underground musical de la isla y conseguir un pasaporte que les permita salir, literalmente, de Cuba. Todo comienza con la llegada de unos productores españoles, lo que podría ser la ocasión que estaban esperando. Dos son por tanto los grandes protagonistas de Habana Blues: La Habana y la música. La primera se muestra tan precaria y llena de vida como siempre, lo que aporta a la película una frescura difícil de conseguir en otra ciudad. La segunda la usa Zambrano como medio para entrar en el espectador y mediando el lenguaje de la música expresa cosas para las que harían falta muchas palabras.

Porque el secreto de Benito Zambrano parece ser la naturalidad con la que va tendiendo una red en la que el espectador queda atrapado sin darse cuenta. Sólo descubre que algo ha pasado cuando se emociona con lo que pasa en la pantalla y hace suyos los sentimientos de sus protagonistas. La música es un medio ideal para la emoción y Zambrano la ha usado de forma magistral.

Los dos actores protagonistas, no muy conocidos y perfectamente dirigidos por Zambrano, enganchan desde el primer momento y nos sentimos cómplices de sus correrías desde el principio. En cuanto a la música, tan sólo decir que comparte protagonismo con Ruy y Tito y es la fuerza de la película, valiéndose de ella Zambrano como instrumento para transmitir lo que quiere.

Hay mucho escondido en Habana Blues y de una forma sencilla se tratan desde la libertad creadora del artista hasta el conflicto entre los cubanos de Cuba y los de Miami. Pero lo mejor de todo es que Zambrano se consagra como director a tener muy en cuenta y confirma que, pese a lo que opinan algunos, el cine español tiene mucho que decir en cuanto a calidad (no en cantidad) y poco que envidiar a las producciones de otros países con mejor resultado en taquilla. Si te gusta el cine, no te puedes perder Habana Blues. Punto.

    Me ha gustado: La frescura de los personajes y la engañosa sencillez con la que se desarrolla la historia.

    No me ha gustado: Los gallegos no están a la altura de los cubanos.

    Lo mejor: La forma en que va calando la historia en el espectador.

    Lo peor: Roger Pera está algo sobreactuado.

    Curiosidades: Benito Zambrano quiso que esta fuera su opera prima, pero el precio de la producción hizo que optase por Solas, mucho más modesta.

    Espectador recomendado: Si alguien no se implica en la historia de Habana Blues y no le transmite nada, es que es una piedra. O, como diría aquel, es impedmeable al cine.