jueves, marzo 24, 2005

El arte de la doma I

Alfred[Landa] tuvo a bien invitar al Illaq a que presentara algún cuadro de doma a cargo de seres humanos... Por desgracia (aunque quizá haya quien no esté de acuerdo en que lo sea), los ejemplos son muchos, pero hoy el Illaq va a contar sólo uno. El amable lector disculpará que el Illaq no dé datos precisos de lugares y personas; lo importante, en este caso, no es el "dónde", sino el "qué" y el "cómo".

Ya en alguna ocasión, el Illaq se refirió a la universidad, pues ha observado que es un refinado centro de doma. En esta ocasión, también se va a referir a ella, porque en ella se desarrollaron los hechos.

En la escena, están una mujer, un muchacho y el Illaq. Hablan...

El muchacho procede de lo que convencionalmente se llama "familia humilde"... Habla confiado. Ha hecho sus estudios con beca y conseguido "entrar" en un departamento. Es profesor ayudante... Ve que ante él se abre un futuro de "éxito"... si es bueno...

¿En qué consiste "ser bueno"? En realidad, es sencillo y él mismo se irá percatando de si lo hace bien o... no tanto. Por ahora, basta con que vaya vestido con traje y corbata, bien peinado, bien rasurado. Como "sólo" es ayudante, no tiene llave del departamento... por eso ha venido aquí,... hasta que abran... Las normas le señalan unos cometidos, pero él sabe que tiene que hacer lo que le digan... y está dispuesto a hacerlo: no puede tirar por la borda la oportunidad que se le ha abierto. Además, ahora tiene que centrarse en su "tesis", que le dirige un profesor titular... a quien, lógicamente, tiene que "obedecer". Cuando le diga que ya puede leerla (señal de que "será aprobada"), tendrá que ocuparse de buscar un restaurante que esté "a la altura de los comensales": el tribunal, para celebrar con ellos el rito de iniciación...

Después, piensa casarse. El muchacho comenta que, "como es natural", tendrá que advertirlo en el departamento. No llega a "pedir permiso", pero... si no lo es, se parece mucho. Claro, para tan fausta ocasión, tendrá que invitar a todos los catedráticos y titulares de su centro ("aunque luego no van todos, ni mucho menos")...

Tras la boda, con las responsabilidades familiares adquiridas, tendrá que ocuparse de definir de manera "definitiva" su futuro profesional... si es "bueno", no tendrá problemas: sus mentores lo pondrán en lista para cuando le toque su promoción...

Por fin, cuando llegue el momento, el muchacho, profesor ayudante, doctor, casado, pasará por las horcas caudinas de la "titularidad"... De nuevo, como cuando la "tesis", contratará un buen restaurante, en condiciones similares, pero, en esta ocasión, se celebrará su ingreso en el futuro: ya no "muchacho", sino "señor"; ya no "ayudante", sino "profesor titular", ya no "inseguro" (hasta cierto punto), sino "confiado en sí mismo" (hasta cierto punto); tendrá llave de "su" despacho; la "obediencia debida" lo será sólo con respecto a un grupo más reducido de personas... Después de todo, ya será funcionario docente del Estado...

Pero las tres personas vuelven al mundo real... el muchacho se levanta, ajusta su corbata, toma su cartera y, como ya habrán abierto, va al departamento...
El Illaq queda pensativo... teme por ese muchacho, que hoy, sin darse cuenta, se ha jugado el tipo contando esas cosas... El Illaq no dirá nada que pueda delatarlo... es curioso, el muchacho ni siquiera se ha dado cuenta...

1 opiniones:

A las 3/29/2005 11:38:00 a. m., Blogger Irra dijo que...  

y pensar que estuve muy muy cerca de quedarme en la universidad haciendo el doctorado como profesor adjunto...

aunque claro seguro que Alfred[landa] dira que peor es el algodonal esclavista en el que me encuentro ;D

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