lunes, marzo 14, 2005

La universidad... la sociedad... el mundo

En los habituales paseos del Illaq por la red, encontró este artículo-interrogante: “¿Prepara la universidad para el mundo laboral?” El Illaq perdió la compostura y casi el equilibrio: su sorpresa fue mayúscula. Según algunas respuestas, parece que la universidad está muy bien... lo que está mal es el “mundo laboral”, el mundo de la empresa... ¿Acaso el "síndrome de Estocolmo"?

Veamos...

El Illaq se encamina a una facultad, está cansado de deambular, se introduce subrepticiamente en una sala vacía, se sienta y... escucha... Alguien habla. Se hacen planes. Se habla de "presiones". Se plantean estrategias: "hay que colocar a Fulano... hacen falta X horas... y los cursos de doctorado... los del departamento Y quieren..." Al final, deciden "negociar"... El Illaq recuerda haber oído en alguna TV que van a reformar los planes de estudio para adecuarlos a la realidad social y las necesidades del país...

El Illaq ha descansado ya... se levanta, abandona su escondite y busca un lugar en el que "tomar algo". Hay bullicio, aparente alegría... la gente conversa en voz lo bastante alta como para que alguien pueda extraer información... El Illaq es insignificante... nadie repara en él. Centra su interés en un grupo... Chicas y chicos van cargados con dosis masivas de papeles... Hablan de notas, exámenes, puntos, "cabrones de mierda"... Se exaltan: "por medio punto"... El Illaq no entiende muy bien... es de pueblo, de otro sitio... los Andes... Éstos también andan: van a cambiar el mundo, empezando por la facultad [¿o la escuela?]... De todos modos, van a ver si, antes de cambiar otra cosa, consiguen que el sujeto motejado con el elegante apelativo de "cabrón de mierda" cambie él solito y añada el "medio punto" allí donde falta.

Intrigado, el Illaq sigue al grupo hasta un lugar en el que presume se esconde el tal "cabrón de mierda". Ve que entra una persona del grupo, se cierra la puerta... y escucha... Hay razonamientos... hay ruegos... hay respuestas inaceptables [por la extrema chulería de algún interlocutor] (¿el "cabrón de mierda"?). La puerta se abre. Sale el individuo que había entrado, pero con el rostro demudado. "Sólo medio punto"... El "cabrón de mierda" ya no es tal... se ha tornado cuasimágicamente en "hijo de puta"... El Illaq espera mientras el grupo, cabizbajos sus integrantes, se aleja. Sigue escuchando... tras la puerta, el excabrón de mierda y vigente hijo de puta habla con otro alguien... "Así aprenderá... el tío sabe lo que hace y sabe lo que dice, pero hay que dignificar la carrera... ¿te acuerdas de lo que nos hacía Mengano? ¡Lo mal que lo pasábamos! ¡Pero el tío tenía razón! Si quieren aprobar, que pasen por el aro. ¡Vamos a tomarnos algo!"

El Illaq se esconde para que no le vean. Acaba de presenciar un episodio de doma... Aún así, le resultado del episodio no está claro. Quizá el individuo que tan mal lo pasó, no entre del todo por el aro. Quizá, para orgullo de la especie humana, haga como que pasa, trate de acabar y... ¡a ser persona!

... Sólo han sido dos muestras negativas. El Illaq también ha visto algunas positivas, pero hoy se va a quedar sólo con éstas...

La cita de Edsger Dijkstra que aparece en la página enlazada: “La universidad no está para dar lo que la sociedad pide, sino lo que la sociedad necesita” está muy bien, pero el Illaq cree que sólo es un bello deseo... aunque, en el fondo, espera que llegue a realizarse.

El Illaq seguirá paseando...
N.B. ¿Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia?

1 opiniones:

A las 3/13/2005 12:45:00 p. m., Blogger Taliesin dijo que...  

¿Quién duda de que la universidad no sirva para nada? Tan sólo hay que ver que en el departamento en que yo trabajo (se programa en Easytrieve y se trabaja con bases de datos Access) hay un biólogo, un economista con un master en Oracle, un teleco y un informático que nunca acabó la carrera. Como se puede observar, todos han pasado por la universidad. Y es que es condición indispensable tener un título para que al menos te llamen a la entrevista. Y es que para ciertos trabajos hace falta tener un título. Aunque sea uno de filología quechua...

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