viernes, agosto 12, 2005

Diario de un consultor: “Vacaciones”

Es curioso lo poco que cuesta madrugar cuando sabes que es tu último día antes de vacaciones. Normalmente cuando cada mañana suena la alarma (puta alarma para ser exactos) me acuerdo de toda la familia de alguien que no se quien es pero a quien odio mucho. También maldigo al destino por no haberme puesto en el seno de una de esas multimillonarias familias en la que mi mayor preocupación seria que descapotable me compraría ese año. Sin embargo hoy todo ha sido distinto, mira que ayer me fui a la cama muy tarde con el rollo de hacer las maletas, pero hoy he saltado de la cama y con un humor inmejorable: el tráfico era malo, pero me daba igual; la oficina seguía igual, pero me daba igual; hoy es un día precioso y como dice la canción “¡arriba con el!”

La verdad es que desde la semana pasada no me puedo quejar, después de todo lo que se me vino encima la cosa ha sido infinitamente más tranquila. El finde estuvo genial, no veas lo que desconectas yéndote a la playa, la única pega fue que para evitarme el atasco del domingo decidí venirme el lunes por la mañana desde Peñíscola. Para hacerme 500 kilómetros y llegar al curro a una hora decente me tuve que despertar a una hora indecente (las 4:15 AM para ser más exactos) cinco horas y media mas tarde (con parón y siesta de 45 minutos porque me caía de sueño) llegue a la ofi, aquel día me arrastre literalmente por allí.

Como ya os he dicho la semana me ha respetado, el proyecto Chufla (aquel que me llevo a tierras de canguros y aborígenes) esta más allá de sus estertores, es más, lo hemos dado por clínicamente muerto y solo hemos esperado a que llegase la que tenía que ser su fecha oficial de muerte (o sea hoy) durante la semana no ha habido casi nada que hacer (como ya dije los filipinos se han quedado ya con el soporte y nosotros solo estábamos para dudas y cosillas así) por otra parte el proyecto Parida (aquel en el que me metieron a “echar una mano” y menuda mano, pero de mierda, que me echaron ellos a mi…) ha estado más tranquilo. Ha colaborado bastante que una de las jefecillas del módulo en el que yo estaba haya vuelto de vacaciones y haya cogido las riendas de muchos temas (no más agobios antes de vacaciones que eso no es bueno para la salud)

Pues en esta tesitura me he encontrado durante la semana, he decidido poner en funcionamiento la regla de oro del consultor “si estas en un periodo de rascamiento de bolas, no digas nada hasta que se te caigan de tanto rascártelas”. En mi no tan dilatada, pero tampoco corta experiencia (parece mentira que ya lleve casi dos años y medio por aquí) he aprendido que estos periodos de inactividad hay que disfrutarlos como una tregua en medio de la guerra; no sabes cuanto van a durar y lo que es peor, cuando tendrás otro. Probablemente a la vuelta de vacaciones la mierda vuelva a recuperar su nivel normal (un par de palmos por encima de la cabeza) y tenga que hacer esfuerzos por no ahogarme en tan desagradable piscina. Sobretodo con la que me espera ahora que ya soy un “chico mayor”, ¡ahora que me doy cuenta no os lo he dicho! El caso es que a partir del 1 de Septiembre dejare de ser Analista para pasar a ser Consultor, para mi las implicaciones son bastante pocas: mas sueldo y mas curro (miedo me da) aunque no se, porque lo mismo la madrugada del 31 de Agosto al 1 de Septiembre se me pone el pelo rubio y de punta a lo Goku, o el rabo me crece tres palmos y me llega al tobillo (no se porque pero preferiría lo segundo :P)

Sin duda os estaréis preguntando que a que he dedicado mi tiempo, en fin, tampoco es tan complicado: leer el periódico (gracias a Internet, El País, El Mundo, El Diario de Sevilla, El ABC, El AS, El Marca y El Sport están al alcance de cualquiera…) mirar cosillas de Internet (solo me quedan un par de días y me pongo al día en El sentido de la vida, gran weblog con el que he tenido que reprimir autenticas carcajadas en medio de la oficina, lo de los zurullos de MA no tiene precio...), salir pronto y una sola cosa del curro, debuggear un programa durante casi dos días y medio; si como leéis, dos días y medio. Normalmente los funcionales no nos dedicamos a debuggear programas (menos aun a programarlos, Ingeniero Informático para no programar, en fin…) pero el caso es que en una interfaz teníamos un pequeño poltergeist (dícese que se dice de un comportamiento totalmente anómalo y que no hay ni Dios que sepa por que sucede) como ahora mismo estamos en cuadro (todo Cristo por ahí de pingoneo vacacional) para que te asignen un programador hay más cola que en la seguridad social. Total, que ante mi aburrimiento decidí remangarme y me puse al tajo, dos días y medio después sigo donde estaba, es decir, en ninguna parte. Es curioso esto del SAP, no veas la que se lía entre el código a medida que metemos nosotros, lo que esta ahí de la consultora anterior y el código Standard que hay por detrás (que divertido es debuggear con comentarios en alemán) Como siempre ha sido toda una experiencia, pero bueno, al Filipino que Dios se la de y que San SAP se la bendiga.

Me voy a despedir no sin antes comentar que en estas vacaciones de tres semanas no pienso acercarme a un ordenador, es una cura de desintoxicación, es más, mi intención es que se me olviden todas las passwords. Si lo consigo será señal que he aprovechado las vacaciones. Por si acaso las he dejado escritas por ahí en casa, si el gran Rovallo de Sistemas Operativos leyese esto se llevaría las manos a la cabeza: “¡¡¡Escribiendo los passwords en papel!!!, ¡¡¡SACRILEGIO!!!”, por cierto, ¿que será de este hombre?, ¿se seguirá puliendo al 90% de la gente en cada convocatoria, ¿seguirá peleado con todo el departamento?, la verdad es que me la trae al pairo…

Pues nada, ya os contare que tal van las vacaciones, no pintan mal, mi plan es:

- Fin de semana loco loco en el caserón de campo de Lord Derfel (el año pasado hice furor con mis desayunos a basé de cubatas de ron y bocatas de mejillones, VERIDICO)
- 4 días por Almería (Aguadulce o algo así) haciendo de gorrón
- 10 días de recogimiento con la chati en Matalascañas, con Mami y Papi cuidándome (es lo bueno de vivir fuera, cuando vuelves te tratan a todo trapo)
- 5 días de intendencia (coladas, compras y limpieza que falta le hace al piso) en el hogar dulce hogar con jornadas intensivas de perrerismo en el sofá.

Ya os contaré que tal van los desayunos a base de Ron. Un abrazo, disfrutad las vacaciones, yo desde luego lo haré, de eso estoy seguro. Nos vemos en septiembre.