domingo, agosto 14, 2005

retrocrítica: 2001: Una Odisea del Espacio

No hay duda de que todos han oído hablar de 2001: Una Odisea del Espacio, una de las obras principales del inquietante Stanley Kubrick, algunos incluso han visto la película y hasta los hay que la han visto completa. Lo que sin duda no les ocurrirá a muchos es que la hayan entendido porque, tal como dijo Arthur C. Clarke: "Si has comprendido totalmente 2001 es que hemos fallado. Queríamos plantear más preguntas que ofrecer respuestas." Y es que 2001 es una película interpretable (y con muchas posibilidades por cierto), pero difícilmente entendible. El propio Rock Hudson salió de la sala de cine el día del estreno diciendo: “¿Puede alguien explicarme de que coño iba esto?”.

Lo que de verdad impresiona de esta película estrenada en 1968 (ahí es nada) es lo poco convencional que resulta incluso para lo que hoy estamos acostumbrados. Una película en la que no hay una sola línea de diálogo hasta pasados 25 minutos no es algo habitual y, desde luego, no resulta muy comercial. Y si además añadimos las eternas escenas en el espacio con el Lago de los Cisnes sonando (ya que como todos sabemos en el vacío del espacio no se propaga el sonido) y los últimos quince minutos de performance visual tenemos una producción que hoy en día tumbaría a la mitad de los espectadores de una sala de cine. Y no es que Kubrick cuente muchas cosas en las casi dos horas y media de metraje, lo que ocurre es que las cuenta con el ritmo que él quiere y con su habitual obsesión por todos los detalles.


Los efectos de fotografía son muy curiosos y a la vez efectivos. Todo lo que se refiere a escenas que se desarrollan en gravedad cero se solventaron con escenarios móviles o con otros trucos de cámara. Un montaje muy cuidado completa un producto que incluso hoy día superaría sin demasiados problemas el ojo entrenado de los espectadores. La música no es que sea muy variada, pero las dos piezas principales (El Lago de los Cisnes y Así Habló Zaratrusta de Richard Strauss) se han convertido en clásicos asociados a esta película.

Aunque 2001 tiene varias partes, las dos más conocidas son El Despertar del Hombre, cuyo protagonista es el Moonwatcher, un homínido que mira a la luna en vez de limitarse a buscar comida que es lo que hacen los demás, y todo el trozo de metraje cuyos protagonistas son el doctor Dave Bowman y, por supuesto, HAL, el ordenador esquizofrénico. De estas dos partes se extraen fotografías que cualquier aficionado al cine puede reconocer en milésimas de segundo.


En cierto modo, 2001: Una Odisea del Espacio es un experimento que llevaron a cabo Clarke y Kubrick, ya que ambos trabajaron simultáneamente, el primero en la novela y el segundo en la película, a la vez que se retroalimentaban mutuamente. Como suele ser habitual, el libro explica algunas cosas que en la pantalla no quedan tan claras como el significado del monolito o del “niño de las estrellas”. Lo mejor que tiene es que casi cuarenta años después de su estreno sigue funcionando bien y sigue dejándonos con cara de póquer al terminar, algo que no ocurre ni con producciones que se estrenaron hace dos días.
    Me gusta: Las escenas en el espacio al ritmo de vals.

    No me gusta: Diga lo que diga Clarke, la película es excesivamente críptica y los últimos quince minutos son demasiado.

    Lo mejor: Lo poco convencional que resulta incluso para lo que estamos acostumbrados hoy día.

    Lo peor: La enfermiza obsesión de Kubrick por los detalles a veces no redunda en beneficio del producto final.

    Curiosidades: El monolito negro iba a ser originalmente un tetraedro negro, pero los problemas que presentaba con la iluminación hizo que se descartase. Hasta llegar al monolito se pasó por un cubo transparente y otro monolito de metacrilato. Pese a la extendida leyenda urbana de que el nombre de HAL proviene de avanzar una letra en el alfabeto si partimos de IBM, en realidad viene de Heuristic ALgorithmic.

    Espectador recomendado: 2001 no es una película al uso y puede resultar tremendamente aburrida a los que buscan algo de acción. Insisto, la primera línea de diálogo la escucharemos después de 25 minutos de película.