martes, septiembre 20, 2005

crítica: Cinderella Man

Por fin llega una de las películas más esperadas de los últimos meses, protagonizada por la pareja Russell Crowe y Renée Zellweger (intenta decir su apellido cinco veces seguidas sin respirar). Cinderella Man es un biopic (película biográfica) del boxeador James J. Braddock, que se hizo famoso en Estados Unidos durante los años treinta al convertirse en una especie de ídolo en tiempos de La Gran Depresión.

La historia arranca con el comienzo de lo que parece una prometedora carrera en el mundo del boxeo que se ve truncada por las lesiones y hundida posteriormente por los años que siguieron al crack del 29. Las cosas cambian cuando le ofrecen un combate en el que lleva todas las de perder y que acepta sólo por el dinero. No desvelaré nada más, tan sólo diré que el sobrenombre de Cinderella Man (algo así como El Ceniciento) se lo ganó por vencer en combates en los que no partía de favorito. Y es que lo bueno y lo malo de esta película es que se ve a la legua el happy end made in Hollywood. Lo cierto es que lo que veremos en la pantalla se acerca bastante a la realidad, pero no puedo dejar de pensar que el hecho de que Ron Howard sea el director (Una Mente Maravillosa, Rescate, Apolo 13,... y próximamente El Código da Vinci) hace imposible que la película acabe mal. La película ensalza el tan manido espíritu americano; ese que obliga a levantarse siempre después de cada caída (que digo yo que eso es igual en todos los países), lo que igual no gusta a todos los espectadores y que podemos considerar en esta ocasión un pecado venial, ya que forma parte de la historia.

El auténtico Cinderella Man en un sello

Técnicamente la factura es impecable: gran dirección artística, una buena banda sonora a cargo de Thomas Newman, una fotografía impresionante,... Y es que todo la hace una seria candidata para llevarse un saco de Oscars dentro de unos meses. Muy espectaculares son las escenas de boxeo, con la crudeza adecuada para revolver al espectador en su asiento y con una carga de emoción que funciona como un reloj. Sabes que va a ganar el combate (porque lo sabes), pero hay muchos momentos en que lo dudas. Renée está bien, con sus caritas habituales, y Crowe demuestra haberse metido en el personaje con solvencia. A destacar el físico que presenta (ha perdido bastante peso), que recuerda a los púgiles de la época, mucho menos musculosos que en la actualidad.

Resumiendo, Cinderella Man es cine comercial de calidad asegurada. No es lo mejor que hemos visto llegar de EEUU, pero si es de lo mejor del año. Entretenida, emocionante, con final feliz y hasta moraleja. ¿Se puede pedir más?
    Me ha gustado: La interpretación de Russell Crowe.

    No me ha gustado: Predecible escena a escena.

    Lo mejor: Las escenas de boxeo.

    Lo peor: El happy end.

    Curiosidades: Los boxeadores contra los que pelea Crowe son profesionales y se les indicó que lanzasen los golpes lo más cerca posible del protagonista. Esto hizo que a veces le golpeasen y el pobre Crowe acabó con contusiones y algún diente roto.

    Espectador recomendado: Para todos los públicos. Abstenerse los que no soportan las americanadas (aunque sean leves).