jueves, septiembre 29, 2005

libertad para fumar

Los grupos parlamentarios han acordado retirar las enmiendas del Proyecto de Ley antitabaco que pedían zonas para los fumadores en los centros de trabajo[...]

Se trataba de uno de los asuntos espinosos del proyecto de ley antitabaco, que prohibirá fumar en todos los lugares de trabajo, salvo en los espacios al aire libre. El proyecto descarta la posibilidad de crear salas para los fumadores en los centros de trabajo y CiU, ERC e IU habían presentado enmiendas en este sentido.


A medida que se va acercando el esperado por algunos y temido por otros 1 de enero de 2006 (a partir del cual no se podrá fumar ni en espacios públicos ni en lugares de trabajo) escucho más y más argumentos de los profumadores. Sin duda, el mejor de todos es ese de que no se puede atacar la libertad del fumador a fumar. ¿Libertad? ¿Libertad para fumar? Si algún fumador piensa que el hecho de fumarse un cigarrillo es un acto de libertad personal es que la publicidad ha funcionado. Y es que me hace mucha gracia la ligereza con la que hoy en día se apropian unos y otros de la libertad como justificación de actos que van desde meterse una raya hasta aniquilar a un país entero.

El primer y único axioma es: La libertad no existe.

Es un invento; una ilusión; la zanahoria delante del burro. Sociedad y libertad son conceptos enfrentados. Desde el momento en que un ser humano debe compartir su espacio vital con otro, ya no existe la libertad. En todo caso, hay distintos grados de esclavitud pero nunca una libertad absoluta. Evidentemente, está mucho más jodido un trabajador de una mina de esmeraldas en África que un consultor de una empresa internacional con sede en Madrid. Pero si uno es esclavo del patrón y de la necesidad diaria de comer, el otro es esclavo de una hipoteca, de su relación de pareja, de su trabajo, de su status social,... En definitiva, ninguno de los dos hará lo que quiere, sino lo que tiene que hacer.

En cualquier caso, lo que es seguro es que encender un cigarro no es un gesto de libertad, sino de esclavitud. Y es que la nicotina es una droga más, y las drogas crean adicción (es lo que tienen). Vamos, que encender un cigarro lo que hace es confirmar la esclavitud a la química que tenemos los animales humanos (y que podemos añadir al resto de necesidades fisiólogicas).

La discusión de si se debe o no fumar en un espacio compartido con no fumadores no es una cuestión de libertad, sino de respeto. Así que, por favor, la libertad al cajón de las utopías y a buscar argumentos más consistentes.

3 opiniones:

A las 9/30/2005 06:35:00 p. m., Blogger Irra dijo que...  

No me siento aludido, "aun" no tengo hipoteca, pero por poco tiempo...

A las 10/02/2005 05:40:00 p. m., Blogger Illaq dijo que...  

Quizá, más que "axioma", sea "postulado" y, quizá, antes del postulado, habría que definir "libertad", porque, a lo mejor, hay que admitir algún concepto de "libertad", incluso aunque se mantenga una convicción "determinista"... Por mi parte, creo (es decir, me parece) que sí hay un margen para la libertad, pero no la de las tan cacareadas y proclamadas libertades constitucionales, sino la que tiene relación con la responsabilidad que uno acepta porque íntimamente lo quiere... (pareja, modo de vida -dentro de evidentes limitaciones-, posturas ante la vida, cambios de situación -incluso con riesgo personal-, etc.)
De todos modos, con independencia de la discusión axiológica e, incluso, ontológica sobre la "libertad", pocas veces puedo estar más de acuerdo con lo que interpreto que es el "fondo" de lo que dice Taliesin. Habiendo sido "humeador de primera" (es decir, con argumento ad hominem contra mí) y circunscribiendo lo que digo a continuación a la actitud y a los actos relacionados con el fumar (que presumo extensibles a los relacionados con el abuso de cualquier droga), tengo que reconocer que la conducta del humeador no es sino una muestra de impotencia (incapacidad para dejarlo), estupidez (ya no se trata sólo de "me mato porque me da la gana", sino de matarse pasándolo fatal), desprecio hacia los cercanos ("queridos todos: jodeos porque me apetece") y derroche para todos (¿por dónde va la cuenta de mis gastos médicos... que pagamos entre todos?) o, dicho de otro modo, olímpico desprecio hacia uno mismo y hacia el resto: quizá pudiera hablarse de "libertad" si el desprecio fuese en contra de los demás, pero, yendo contra el mismo interesado... es una contradicción.

A las 11/08/2005 12:27:00 a. m., Blogger Roberto Iza Valdes dijo que...  

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