domingo, octubre 23, 2005

crítica: El Método

Basada en la obra de teatro El Método Grönholm y dirigida por Marcelo Piñeyro (Plata Quemada, Kamchatka), El Método parte de una idea tan simple como una entrevista de trabajo pero ofrece al espectador una película con un ritmo que ya quisieran otras. Siete candidatos a un puesto de alto ejecutivo se encuentran en una oficina en uno de los rascacielos de la zona de Azca, en Madrid. Después de varias pruebas de selección, uno de ellos será el elegido para el puesto y para saber quién será la empresa usará el método Grönholm. Se trata de una especie de gymkhana en la que se irán eliminando participantes hasta quedar sólo uno. Por ejemplo, la primera prueba consiste en averiguar cuál de los siete candidatos es un infiltrado de la empresa contratadora. Los aspirantes deben decidir quién es y atenerse a las consecuencias. Por supuesto, ninguno de ellos está obligado a jugar y en cualquier momento pueden retirarse, pero la empresa exige el cumplimiento de las normas si se quiere seguir adelante.

Por supuesto, esta competencia sacará lo mejor y lo peor de cada uno de los aspirantes. Entre ellos encontramos varios estereotipos: el triunfador, el machista, el inseguro,... Cada uno será encantador buscando los apoyos que le permitan continuar en el juego y perderá todo el respeto por los demás cuando se encuentre entre la espada y la pared. Prácticamente toda la película se desarrolla dentro de una habitación, a la que podemos considerar una metáfora de lo que es nuestra sociedad. Dentro de esa habitación tan sólo existen las reglas del juego y unas personas que están dispuestas a aceptar esas reglas (aunque incluyan su prostitución moral) con tal de conseguir su objetivo. Se trata del principio maquiavelista tan vigente en nuestra sociedad: sólo importa el fin, no los medios.

Tratándose de la adaptación de una obra de teatro, aquí la interpretación de los actores es la que sostiene la película y hay que reconocer que están brillantes. Desde luego, la selección es de lo mejorcito: Ernesto Alterio, Pablo Echarri, Eduard Fernández, Carmelo Gómez, Najwa Nimri, Eduardo Noriega y Adriana Ozores. De entre todos, el más destacable es Eduard Fernández, que borda su papel de macho ibérico. Lo principal es que en todo momento el espectador se cree a los personajes y con esto la película funciona perfectamente.

Con todo lo anterior puede parecer que sea una película lenta, pero como para los aspirantes al puesto, hay poco descanso para el espectador. Además, de alguna manera nos implica en el planteamiento y no podemos evitar preguntarnos hasta donde llegaríamos por un puesto de trabajo. Y tú, ¿hasta dónde llegarías?
    Me ha gustado: El jugo que han sabido sacarle a un planteamiento tan sencillo como una selección de personal.

    No me ha gustado: El último plano es un broche un poco extraño.

    Lo mejor: La interpretación de Eduard Fernández.

    Lo peor: Hay un par de escenas que rompen el ritmo, pero nada grave.

    Curiosidades: La película no se pudo llamar El Método Grönholm por problemas legales al coincidir en cartelera con la obra de teatro.

    Espectador recomendado: Esta película es lo suficientemente buena como para que le guste a todo el mundo. Bueno, si tienes unos quince años o una edad mental equivalente, igual no.