martes, noviembre 22, 2005

El ladrón de tuppers

Ayer me lleve a mi oficina un tupper de comida y lo guarde en la nevera comunal de una de las cocinas que tenemos en el edificio donde trabajamos unas 500 personas en total, pero por circunstancias del guión ayer no comí en la oficina y deje allí la comida para comérmela hoy. Cual ha sido mi estupor al descubrir esta mañana que mi comida no estaba, hay había desapercibo como por arte de magia del frigorífico.

En un principio pensé que una de la limpiadora lo había sacado de la nevera en una de sus limpiezas semanales – las cuales suelen ser los viernes y nunca los lunes – y me pase por el fregadero para al menos recuperar mi tupper. Segunda sorpresa el tupper – junto con la comida se entiende – había volado. ¡Joder que me han afanado mi almuerzo!

En algunas ocasiones han desaparecido pequeñas cosas – algún yogurt, latas de coca-cola, resto de alguna conversa. Pero joder que he birlado mi almuerzo entero, bueno se ve que al ladrón no le gustan las naranjas porque tenía una metida en mi bolsa y fue tan amable de dejarla donde estaba. Lo peor de todo es que el mamón se ha quedado con mi tupper.

Mi indignación fue tremenda y comentándolo con mis compañeros de desayunos varias personas de la mesa de al lado me comentan que no es la primera vez que pasa, que ya han desaparecido muchos tupper, un compañero en particular tiene el record negativo de haber perdido ya tres de ellos – sin sus tres comidas. Se ve que alguien se pone hasta el tapón cenando con nuestros almuerzos. O eso o que nuestra nevera es una versión reducida del triangulo de Las Bermudas.

La verdad que la perdida no es muy grande – aun tengo una gran reserva de tuppers de mi época de estudiante – pero si cuando menos indignante que unos de nuestro compañeros se dedique a quitarnos el almuerzo para cenar de gorra en su casa.

Como el amigo de lo ajeno tiene un gusto particular – podemos dejar sin problema un tupper de lentejas que el tío ni las tocas – estamos pensando dejarle una suculenta ración de pasta – su plato favorito – al laxante. A mi particularmente esto no me parece ético, prefiero descubrirlo de otra manera y patearle la boca del estomago hasta que devuelva todo lo sustraído.

En fin, no dejo de sorprenderme con la gente e sus ideas convivencia. Por cierto, no es la primera vez que me pasa, con un amable vecino sucedió casi lo mismo pero con las pinzas para tender la ropa, al final lo pillamos y no le sometimos a ningún castigo físico.

2 opiniones:

A las 11/23/2005 09:45:00 a. m., Blogger Irra dijo que...  

Y despues os quejaís de como escribo yo, a ver si me explicaís que es eso del "castillo" físico :P

A las 11/24/2005 04:09:00 p. m., Anonymous Anónimo dijo que...  

Vale, está claro que si sucede varias veces que desaparezca un tupper, no puede ser casualidad, sino que alguien (o algunos), los birlan, pero no me extraña nada puesto que:

- recuerda las incidencias en el garage, de coches con golpes o retrovisores rotos cuyos responsables pasan de dar la cara (cobardes!)

- la gente pasa de las normas, incluida la de no fumar en el edificio (sí, es injusto, pero es una norma que tú no cumples, cabrón!!)

- cuántas veces he ido al baño y me he encontrado los servicios hechos un asco, con los rollos de papel por el suelo, mocos pegados en la pared, tapas de water cubiertas de meado y waters llenitos de mierda (es que cuesta trabajo tirar de la cadena)

Todo eso lo hacen tus mismos compañeros de trabajo, por tanto no te extrañes de que te birlen de vez en cuando una fiambrera (no tupper, cateto, que el español es un idioma muy variado)

Pues eso.

Por cierto, trabajo en tu empresa, ;-)

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