viernes, diciembre 02, 2005

crítica: Harry Potter y el Cáliz de Fuego

Esta es la cuarta adaptación al cine de las aventuras de Harry Potter y parece que tanto las novelas en las que se basa, como las mismas películas están madurando con cada entrega. Tras las dos primeras dirigidas por Chris Columbus, al que claramente le venía grande el proyecto y que se limitó a trasladar su Solo en Casa a Hogwarts, llegó Harry Potter y el Prisionero de Azkaban. A cargo del director mejicano Alfonso Cuarón (Y Tu Mamá También), la serie ganó en frescura y, al igual que las novelas, se alejó de la visión puramente infantil de Harry Potter. Ahora nos llega la cuarta entrega, a cargo de un Mike Newell (Donnie Brasco, Cuatro Bodas y un Funeral) que ha sabido mantener la línea más oscura que se inició con la anterior película y que también se va haciendo protagonista en los libros.

La primera pregunta que podemos hacernos: ¿es una película para niños? Sí, pero ya no es para niños tan pequeños (por eso la recomendación para mayores de siete años). Los protagonistas ya son adolescentes y empiezan a aparecer los problemas de esa edad. Además, los gags de explosiones y los animalitos simpáticos ya no están, por lo que los más pequeños no lo van a disfrutar. Los afortunados serán los niños que tuvieran alrededor de diez años al comienzo de la seria, porque irán creciendo con los personajes. La segunda pregunta: ¿es una película para adultos? Sí, con matices. Pese a que los guiones van ganando en complejidad, esto sigue siendo una película de fantasía, por lo que la tolerancia al género tiene que ser alta.

Lo cierto es que en esta entrega los personajes comienzan a ser los protagonistas y frente a todo lo que los rodea y que tanto pesaba en las primeras entregas (las velas que vuelan en el gran salón, los cuadros de Hogwrats,...). Sin embargo, no se han resistido a incluir detalles que gustarán a los que hayan leído el libro (que tiene más de 500 páginas) pero que pasarán casi inadvertidos a los que no lo hayan hecho. El problema de esto es que las escenas resultan ¡nconexas y el tiempo parece que avance a saltos. Un mayor cuidado en la cohesión entre escenas, prescindiendo de aquellas que no aportan nada, hubiera ayudado a que la trama fuera mucho más ágil. El resultado es un cierto atropellamiento que impide al espectador asimilar lo que está pasando antes de que pase otra cosa.

Ahora que se les está dando más bola y ya no son "tan monos", se notan ciertas carencias del trío protagonista, aunque nada muy preocupante (vamos, que tampoco están interpretando Shakespeare). Lo peor es sin duda la imagen de Ron, que no me convence en absoluto. Mención especial al trabajo de Michael Gambon, que ha sabido darle a Albus Dumbledore un dinamismo que no tenía con el desaparecido Richard Harris. Tampoco convencen el toque cómico que han querido darle a Alastor Moody (el profesor de Artes Oscuras) y que no hayan dado más escenas a Draco Malfoy (el anti-Potter oficial). A nivel visual sigue siendo literalmente fantástica y técnicamente no se puede poner ni un reproche.

En definitiva, esta nueva entrega del joven mago se adentra en temas más oscuros y abandona (esperemos que ya definitivamente) la estética más infantil que marcó Columbus con las primeras películas. El problema es que no tiene un ritmo constante y eso provoca que los que ya de por sí no sean aficionados a este género encuentren dificultades para seguir la trama con interés hasta el final. Y es que Harry Potter y el Cáliz de Fuego es la primera de las novelas que superan las quinientas páginas, lo que obliga a que la adaptación al cine se haga previa cuidada selección de lo que se quiere contar y en esta ocasión no lo han hecho demasiado bien.
    Me ha gustado: Que el entorno de los personajes deje de ser tan importante en favor de los protagonistas.

    No me ha gustado: El empeño en mostrar algunos detalles que no son importantes para la trama.

    Lo mejor: Que las entregas en pantalla grande están (por el momento) siguiendo la línea que está marcando la escritora en las novelas.

    Lo peor: La película va a saltos, ya que falta cohesión entre escenas.

    Curiosidades: La productora quería dividir esta película en dos entregas separadas por varios meses (por ganar más pasta, se entiende), pero el director aseguró que sería capaz de quitar suficiente relleno como para hacer una sola entrega. Se ha usado una técnica de postproducción conocida como "spot removing" para disimular los problemas en la piel de los protagonistas en los planos cortos.

    Espectador recomendado: Los seguidores de la serie no saldrán decepcionados del cine. El resto, más vale que toleren el género si no quieren que se les haga demasiado larga.

1 opiniones:

A las 12/05/2005 02:25:00 a. m., Blogger Irra dijo que...  

Hmmm, no se, no se, a mi el unico salto en la pelicula me parecio el cambio a el plano largo de Harry andando en la nieve. Ademas fui a verla con alguien que solo habia visto la tercera y le gusto mucho. No es tan "inconexa"

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