miércoles, noviembre 23, 2005

Humanos 0,5 - Máquinas 2,5

Por si alguien pensaba que este momento nunca llegaría...

Yo lo tenía bastante claro y no es que sea un experto en el tema, pero una de las cosas que aprendí en la carrera en Inteligencia Artificial, fueron los conceptos básicos de la teoría de juegos. Una vez que sabes como se plantea el problema de los juegos como el ajedrez, las damas, el bantumi, etc. caes en la cuenta de que tarde o temprano las máquinas vencerán al hombre, tal y como ya pasa.

El planteamiento es simple (Alfred-λ puede corregirme si me equivoco), el ordenador se dedica a hacer todos los movimientos posibles (suyos y del oponente) hasta un cierto límite de jugadas consecutivas (denominado profundidad). Una vez tiene todas esas partidas virtuales hasta el movimiento N, coge la "mejor" y "decide" hacer la primera jugada que llevaba a esa posición final. Este proceso se repite, hasta que se llegue al final de la partida.

La clave de todo esto es como sabe el programa que posición es mejor que otra. En algunos juegos esto es sencillo, pero en otros como el ajedrez esto no es tan simple (es más, es bastante complicado decirlo con exactitud). Para determinar esto, el programa aplica un algoritmo a cada posición que le devuelve un valor numérico que determina como de buena es esa situación. A este algoritmo se denomina Función de evaluación y es la pieza maestra de todo el tema. El resto de código solo se encarga de ir haciendo todos los movimientos posibles, distintos con cada pieza, pero bastante mecánico.

Creo que una vez llegados aquí, la cosa está bastante clara. Es solo cuestión de potencia de cálculo y está claro que de momento esto no parece tener límite. Así que solo era cuestión de tiempo que un procesador pudiera ejecutar N mil millones de movimientos por segundo y adelantarse a los movimientos de los humanos. Creo que la única razón por la que los humanos aun tenemos alguna posibilidad es por la explosión combinatoria que ofrece el ajedrez (16 piezas por jugador, distintos movimientos por cada una, piezas que pueden mover un número distinto de casillas, etc.).

Parece que de momento es imposible determinar quien ganará la partida desde el inicio (cosa que ocurre en algunos juegos simples), pero pienso que llegará ese día en el que muevas el peón de rey y el PC te muestre un mensaje que diga "Mate en 87 movimientos"

3 opiniones:

A las 11/23/2005 06:48:00 p. m., Blogger Irra dijo que...  

Para los neofitos te ha faltado la guinda, la poda alfa-beta. Cuando nos la contaron en Inteligencia Artificial a mi se me puso dura. "Basicamente" con esta poda se consiguen cortar "ramas" enteras de la busqueda porque directamente se estima que esa seccion del arbol no "mejora" otras soluciones. Lo dicho, esto es muy basicamente, despues tiene mucho meollo, pero con la alfa-beta al limitar la anchura del arbol puedes aumentar en profundidad.

Para mas detalles recomiendo ese maravilloso libro de prolog del bulgaro loco aquel en el que se explica la alfa-beta (hasta que no las has programado en un prolog no eres un hombre de verdad :P)

A las 11/23/2005 11:36:00 p. m., Blogger Taliesin dijo que...  

El caso del ajedrez es el de un problema que, pese a la profundidad de posibilidades, tiene perfectamente definidas las variables, las operaciones y el objetivo. Por eso, es (era) cuestión de potencia computacional que la máquina lo hiciera mejor que el hombre. Entiendo que extrapolar esto a otros campos obliga a que alguien defina las variables del problema, las operaciones y el objetivo, lo que no es algo trivial en la mayoría de los casos. Supongo que habrá que inventar un sistema nuevo (relacionado con la lógica difusa o lo que sea) para que las máquinas puedan hacer algo más que ganar al ajedrez. Pero bueno, supongo que estamos hablando de nuevo de algo que es cuestión de tiempo...

A las 11/24/2005 12:41:00 p. m., Blogger Illaq dijo que...  

Tema interesantísimo y cuestión concreta también (por lo menos para mí, que le he dedicado unas horas, desde un punto de vista diferente del informático). Sin embargo, Indegheto se refiere a un marco muy determinado, relacionado con la potencia de cálculo y con la capacidad de análisis de una parcela de información: comparamos sólo una clase de cálculo en dos sistemas de cómputo (aceptando que un humano pueda "definirse" -ojo a los términos- como un computador en estado semilíquido). Si vamos más allá, nos encontramos con un problema de inconmensurabilidad: la máquina no sólo es software y el humano NO LO ES (cabe la analogía, pero no la identificación). La comparación habría que establecerla con otros parámetros. Por supuesto, lo que señala Taliesin acerca de la perfecta definición de variables, operaciones y objetivo es otra cuestión que tener en cuenta, pero la presunta inconmensurabilidad nos aboca a convenir que es "muy pronto" para dictaminar... Me explico: para iniciar la comparación, tendríamos que irnos, con casi total seguridad, a terrenos relativistas, por una parte, y cuánticos (hay investigaciones en marcha al respecto), por otra, sin olvidar que todavía no sabemos cómo coordinar ambos... Por de pronto, tal como se plantea la presunta comparación, habremos de convenir en que ambos sistemas completos (máquina y humano) son procesadores no sólo de información, sino de masa-energía-información en un espaciotiempo determinado, con lo que se introduce el factor de complejidad estructural. Hasta donde se nos alcanza, todavía no somos capaces de establecer la complejidad estructural de un humano (magnitud que, con toda probabilidad) sería diferente entre humanos. Ni siquiera somos capaces de establecerla en un subsistema mucho más reducido: el nervioso (el "cerebro" sólo es una parte), y muy poco a poco vamos desentrañando la neurona... y descubriendo que la información estructural que creíamos desentrañada (código genético) es sólo una parte: ahora estamos redescubriendo las proteínas... que desempeñan también un papel destacadísimo en la gestión humana de la información.
En fin, es muy posible (sólo posible) que las máquinas lleguen a equipararse con los humanos, poco probable que lo sean de inmediato, pero me parece que, desde un punto de vista lógico, quizá no sea de recibo ahora mismo el establecimiento de comparaciones del estilo que encabeza el artículo.

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